
Entrenar no es una batalla épica: disfruta el proceso
Recientemente he estado reflexionando sobre esos mensajes que vemos en redes, donde algunos influencers pretenden vendernos la idea de que entrenar –ya sea en el gimnasio o en el parque– es una lucha diaria, una batalla épica contra el sufrimiento y los demonios internos. Me llamó mucho la atención esa tendencia de dramatizar el entrenamiento, dotándolo de una epicidad innecesaria que, a mi parecer, aleja a mucha gente. ¿De dónde viene esa imagen? He visto a personas que, al hablar de entrenar, lo hacen como si llevaran una batalla interna: con capucha, cascos, ropa oscura y una actitud tan seria que parece que están protagonizando una película de guerra. Se vende la idea de que cada serie es una lucha contra uno mismo, de que ir al gimnasio es como enfrentarse a un enemigo invisible. Y claro, en ocasiones, puede haber momentos de esfuerzo real, de esos en los que un ejercicio se pone difícil o se acerca al fallo. Pero, en realidad, la experiencia de entrenar es muy diferente.










